viernes, 27 de abril de 2012

Puesto de diarios de la Estación

Fecha: 27/04/2012 10:06:32 AM
Asunto: Villa Adelina

Miguel: Te transmito algunos recuerdos que me quedaron muy grabados de mi época de niño, digamos años 1940 o anteriores.

Algo leí sobre el puesto de diarios en la Estación de Villa Adelina, pero el inicio de ese reparto fue una especie de garita de madera, donde guardaban los diarios en su interior; los atendían Don Fausto que los repartía y su señora Doña Fausta y me parece recordar que sólo los domingos lo tenían abierto, en la semana Don Fausto los repartía a los clientes llevándolos a cada uno de ellos a pie.

Estaba instalado en la esquina de Scalabrini Ortiz y Av. de Mayo, por supuesto, la manzana estaba desiertas de edificaciones, luego no sé con certeza y en que momento, falleció Don Faustino y Doña Fausta con su hija continuaron con los periódicos, pero ya instaladas sobre la vereda de la Estación, mientras que fuera de ella ya se había incorporado el esposo de la hija de Doña Fausta, que realizaba el reparto con una bicicleta; no sé como se llamaba la hija. Más tarde, consiguieron instalar el kiosco en el espacio en que aun está.

Eran épocas que los floristas que venían desde sus quintas hasta la Estación, dejaban atados los caballos con el sulky y el perro echado bajo del carro, esperando a su dueño que llegaría al mediodía con sus canastos vacíos luego de la venta en el Mercado de Flores.

Y alli empalmo el relato hasta hoy.

Muchas gracias Charly!

lunes, 23 de abril de 2012

Cumpleaños de 15

    ANA MARÍA BOADO

1-Carlos Fernández 2-Francisco Fama  3-Marta Echenique 4-Paco Otero 5-Rodolfo "Chiquito" Intorno 6-Hebe Oliva 7-Marta Richard 8-Stella M. Bertucci 9-Carlos "Charly" Steiner 10-Ana M. Boado
11-Tere Bertucci 12-Juan "Chiche" Znidarcic 13-Anely Steiner 14-Orlando Oliva
15-Oscar "Muñeco" Buckmaier 16-Alfredo "Pichi" Intorno 17-Osvaldo Camuratti
Foto gentileza de Ana M. Boado

TERESITA BERTUCCI

1-Osvaldo Camuratti 2-Juan C. Bertucci 3-Sr. Ricardo Ferro 4-Adolfina de Bertucci (abuelita de Tere)
5-Alfredo "Pichi" Intorno 6-Rodolfo "Chiquito" Intorno 7-Teresita 8-Miguel A. Moschiar
9-Carmen Fernández 10-Alicia Bertucci 11-Elvira Lupi 12-Juana Orriols de Parodi 

STELLA MARIS BERTUCCI

1-Oscar Romano 3-Lorenzo Parodi 5-Eduardo Sánchez 8- Carlos "Charly" Steiner
9-Stella 10-Oscar "Muñeco" Buckmaier 11-Juan "Chiche" Znidarcic
12-Alfredo "Pichi" Intorno 13-Eduardo Buccella 14-Luis Sanguinetti
15-Osvaldo Camuratti

Si sos del barrio y querés publicar fotos de los años '50, mandalas a tere.mig@hotmail.com

domingo, 22 de abril de 2012

Querida Estación

Cómo referirse a nuestra Villa Adelina sin recordar a la vieja estación ferroviaria, arquitectura de estilo inglés, con sus dependencias principales alineadas junto a la plataforma de vías ascendentes (dirección a Retiro). En la Oficina del Jefe -recordamos al Señor Gómez-, funcionaban el Telégrafo y la Boletería, que era atendida por un Auxiliar a través de la ventanilla que daba a la Sala de Espera. Seguía el Depósito de Cargas y Encomiendas y, pegados a éste, los Sanitarios.



Florencio Nuñez Gordo con su máquina en Estación Villa Adelina - 1912
(Foto gentileza Miguel A. Lafuente)

La Sala de Espera era un espacio con puertas de acceso desde el andén o desde Av. de la Estación (hoy 9 de Julio). En días invernales los viajeros disfrutábamos de cálido ambiente mientras aguardábamos sentados la llegada del tren, aprovechando para hacer repaso de las lecciones escolares, o bien leer los diarios y revistas que se vendían en el kiosco del andén, cuya propietaria original fue Herminia Arguelles. Le siguieron luego en ese negocio la familia Negri y tiempo después, Joaquín Parrado y señora.

En esta plataforma principal, que estaba cubierta por techo de chapas de zinc, junto a la puerta de la Jefatura se hallaba la campana de bronce que se hacía tañer dando salida a los trenes, una báscula para pesar y la clásica carretilla para el transporte de bultos y equipajes.

Las instalaciones lucían siempre aseadas, siendo el responsable de las tareas Domingo Santieusanio, quien con su familia vivía en una casa cedida por la empresa ferroviaria, ubicada en los terrenos que la misma poseía a pocos metros de la cabecera sur del andén ascendente. Cabe recordar que dos de los hijos de Domingo, Osvaldo (Ubaldo) y Gabriel, fueron exitosos cantores de tangos. Osvaldo se desempeño también como radiotelegrafista.

Ambas vías estaban separadas por un tejido de alambre y para cruzar a la plataforma de enfrente existían pasadizos, uno en cada extremo de los andenes y otro central de reja de hierro, corredizo, que por lo general estaba clausurado con cadena y candado. Varios de los accidentes fatales se produjeron por falta de atención de quienes luego del paso del último vagón cruzaban distraídos las vías, sin detenerse a mirar si se aproximaba otra formación en dirección contraria.

En el andén de las vías descendentes (dirección a Boulogne) se emplazaba un simple refugio de techo de chapas a dos aguas, con paredes de madera parcialmente vidriadas, el que no contaba con otra comodidad que un largo banco de madera. A esta plataforma se accedía desde el oeste por un sendero cuya anchura no alcanzaba los dos metros, bordeado por un cerco de ligustrina y paraísos, que se prolongaba tras atravesar el desvío al Playón de Cargas donde se estacionaban los vagones que transportaban carbón, leña y otras mercaderías destinadas a comercios de la zona.


Descarga de carbón-Sentado en el capot del camión, Florencio Nuñez
(Foto gentileza M. A. Lafuente)

En el sitio donde se iniciaba este pasillo y la calle Paraná (Los Fortines- Fernández Espiro) se cortaba, había una franja de tierra donde existió un pequeño kiosco de diarios y revistas atendido por el matrimonio Negri. Frente a él hubo una parada de taxis, entre cuyos choferes recordamos a Don Luis Armellino.

La tracción de los convoyes de carga se hizo inicialmente con máquinas a vapor, y las formaciones de pasajeros tenían coches de primera clase, con ventiladores y confortables asientos tapizados, y de segunda con butacas de madera. También poseían espacio donde llevar bicicletas y otras cargas menores, como traslado de encomiendas y correo postal.

Más adelante en el tiempo se incorporaron coche-motores de origen húngaro, los famosos Ganz, de dos vagones unos y otros de hasta cuatro coches con cabina de comando tractor en ambos extremos, lo que permitía evitar las maniobras que debían efectuar las máquinas de tracción única para invertir el  sentido de circulación, y estaban pintados de color plateado con una franja azul. Los servicios cumplían normalmente con los horarios preestablecidos y el trayecto Villa Adelina-Retiro era recorrido en apenas 35 minutos.




Francisco Diurno. Al fondo, un coche-motor

Para los estudiantes que concurríamos a escuelas o colegios de Capital, era emocionante y tenía un particular encanto viajar en "El Rosarino", una lujosa versión del coche-motor que periódicamente coincidía con nuestros horarios.

Otro tren que tenía vagones de primera con compartimientos para seis a ocho pasajeros era el "lechero", formación mixta -carga y pasajeros-, proveniente del norte que transportaba los tarros de leche cargados en las estaciones de campo.

Por entonces y durante mucho tiempo el ferrocarril prevaleció por sobre cualquier otro medio de transporte, sus coches eran de confort y aseo impecables, y las tarifas accesibles. Estoy recordando a mis compañeros de escuela, Alberto "Tito" Font, Carlos "Lito" Prati, Ricardo Escudero y otros chicos y chicas que viajamos al menos durante algunos años de primaria y todo el secundario hasta Retiro.

Recuerdo asimismo a los empleados ferroviarios que trabajaban en el "rancho grande", como llamaban al edificio de oficinas administrativas que estaba en Av. Maipú 4 -donde hoy funcionan tribunales de justicia-, y nombro a mi querido padre, Héctor J. Moschiar, a sus compañeros Carlos Prati, Aurelio Lorea, Carmelo Botero, Mario Rinaldi, Vicente Bringiotti, Merlo, José Vila y otros. A vecinos como Diego Font que viajaban en el mismo horario, al padre de Carlitos Podestá, empleado de Correos y tantos otros que lamentablemente escapan a mi memoria.

Estación remodelada, andén descendente, tal
como se la ve hoy

Para finalizar, no quiero olvidarme de nombrar a mi abuelo paterno, Ángel, uno de los primeros maquinistas, de aquellos que con sus espaldas mojadas de sudor o lluvia, rostros tiznados de hollín y cronómetro en mano, forjaron la historia grande del ferrocarril.

Miguel A. Moschiar
Act. 22-04-12







Miguel A. Lafuente


Estimados Teresa y Miguel: Para ampliar -y remontarnos más en el tiempo- les envío algunas informaciones sobre la Estación Villa Adelina:

Del expediente 5150 L.C. del 26 de abril de 1909, tomé nota de esto: "22 de abril de 1909. La empresa somete a la aprobación del Gobierno Nacional los desvíos provisorios en la estación Villa Adelina situada en el Km. 54, variante 7. Los desvíos serán destinados al servicio de tráfico de la lìnea hasta tanto se construya la Playa de Maniobras definitiva en el Km. 52, variante 7, que no se puede hacer por estar ocupado el terreno por hornos de ladrillos destinados a las obras de Acceso de Rivadavia a Retiro. Se colocará una báscula para pesar wagones (sic) y se colocarán señales de distancia y señales locales de un brazo, a cada extremo de la Estación"

Tomé también esto de la Resolución del 22 de junio de 1925, que dice: "28 de abril de 1925. Ampliación del alumbrado eléctrico de la estación Villa Adelina. A lo existente se adicionarán 2 lámparas corriente alternada, tensión de 200v., 50 períodos, conductores de cobre electrolítico de alta conductividad, aislados con goma y trenza. Los cruces con cable subterráneo a una profundidad de 2 metros (sic). Importe de los trabajos: $ 1.425.17 m/n."

La del 5 de enero de 1926, dice: "Proteger paso a nivel Km. 18.442,90 en estación Villa Adelina, Partido Vicente López. Barreras simultáneas, casilla guardabarrera, una cocina y un w.c., 3 molinetes y servicio de agua, $ 3.031,27.-m/n."

Finalmente el 4 de junio de 1926, un expediente dice:
"Colocar tanque de hierro para 200 litros, sobre torre de hierro, de molino usado, de 2,50x2,50x6,10 metros de altura con 4 parantes de hierro. Total $ 230.42.m/n"


sábado, 14 de abril de 2012

Clarín Zonal San Isidro




Foto publicada

1-Marta Echenique 2-Francisco Saldutti 3-Juan Carlos Bertucci 4-José Garrido
5-Mario Bulentini 6-José Abdala 7-Eugenio Mario Parodi 8-Joaquín Parrado
9-Felipe Melchiore 10-Sra. de Melchiore 11-Pedro Luengo 12-Sra. de Abdala
13-Lorenzo Parodi 14-Sra. de Bertucci 15-Carlos Candás 16-Francisco Diurno
17-Santiago Echenique 18-Ángel Cichino 19-Miguel Ángel Moschiar

El nombre de Villa Adelina y el historiador Ramón Miranda (2a. parte)

En el número anterior se habían reproducido algunas de las investigaciones de Miranda. En el último párrafo decía:
"Con referencia al nombre de Villa Adelina, quedó fehacientemente documentado (por Ramón Miranda) que el origen de su nombre proviene de la dueña de la quinta y posterior posta, que muchos viejos habitantes del lugar pudieron recordar (al historiador) que enfrente a la actual estación de servicio de la avenida Fondo de la Legua y Luis María Drago y sobre una construcción de la cancha de golf, en ese lugar había un portal que decía: Quinta La Adelina, y no de la hija (sic) del señor Duncan Munro administrador de ferrocarril, llamada Adelina Duncan. El día 2 de mayo se habilita la estación ferroviaria terminal que por los cambios que esto produce y dado el nuevo carácter que toma esta zona, se considera dicha fecha como el de la fundación de Villa Adelina, apareciendo posteriormente a esta fecha los loteos y las urbanizaciones”.

Estas observaciones, referidas al nombre de esta Villa, también ponen de manifiesto las que se realizan vinculadas a la fecha elegida para celebrar el Día de Villa Adelina, el 29 de marzo. Por Ordenanza 7537 sancionada por el Concejo Deliberante, en sus considerandos se dice que en esa fecha fue “el día que en que paró el primer tren en la localidad…”. En cambio el conocido investigador sobre temas ferroviarios Alberto Bernades, escribió en el “Boletín de Historia Ferroviaria” publicación de la Fundación Museo Ferroviario (Nro. 13,marzo de 1999), lo que trascribimos:

“…el Ferrocarril Central Córdoba Extensión comenzó a hacer correr los trenes de carga hasta el dique 4, el 11 de mayo de 1909, mientras que los de pasajeros –en rigor coches de pasajeros agregados a los cargueros- lo hicieron desde el 1º de agosto de 1909, y sólo hasta Villa Adelina, esto es, la última estación (viniendo de Rosario) antes del km. 59. Estos son entonces las fechas en que Villa Adelina, Don Torcuato, Los Polvorines, Del Viso y Villa Rosa –únicas existentes en ese entonces en lo que después sería la sección local- quedaron inauguradas para los respectivos servicios. Aclaremos de paso y ante posibles polémicas, que las aquí proporcionadas son fechas precisas y certificadas, provenientes tanto de los archivos internos de la empresa como de la compulsa de diarios y revistas, tanto de Buenos Aires como de Rosario. Hacemos la aclaración pues hemos visto, en cuestiones cronológicas, muchas opiniones contrapuestas, llegándose al extremo, como en Villa Adelina, de que dos instituciones han fijado cada una, una placa conmemorativa, una contradiciendo a la otra y ambas equivocadas. Se podría analizar el origen de tales errores e indicar más exactamente nuestras fuentes a fin de concluir con las polémicas, pero ello será motivo de otro trabajo”.

Como en alguna oportunidad dijimos, oficialmente se atribuye el nombre de Villa Adelina a la nieta del funcionario del Ferrocarril Central Córdoba, (actual General Belgrano Norte) Adelina Munro Drysdale, pero en realidad, el nombre de esta zona se origina en la Posta La Adelina, según los estudios de Ramón Miranda.



Una antigua foto en el colegio María Reina. A la derecha el historiador Miranda.    

Más recientemente la novela de Francisco Diurno, que tituló “Adelina…La Princesa” (Buenos Aires, edición del autor, año 1991), atribuye el nombre a la nieta mencionada, aunque no existe ningún documento de donde pueda deducirse que sus afirmaciones sean reales.

Sin desconocer que Francisco Diurno fue un trabajador incansable en entidades de bien publico de Villa Adelina, fundador y presidente por varios períodos de la Sociedad Amigos de la Calle Paraná; secretario de la Sociedad de Fomento Unidad de Villa Adelina; tesorero de la Sociedad de Fomento y Biblioteca Popular de Villa Adelina; presidente de la Sociedad Cooperativa de Fomento y Obras de Bien Público “Inter”, que tanto bregó, hacia 1967, por darle continuidad a la calle Paraná interrumpida en su trayectoria por las vías del ferrocarril Belgrano.

Es en su novela, que como dijimos no publica ningún documento que pruebe el origen del nombre de esta Villa, donde afirma que es la “historia de Villa Adelina” sin mencionar siquiera documentos o los estudios del historiador Ramón Miranda. Allí realiza otras afirmaciones, que parecen poco serias, como por ejemplo cuando dice de “…la activa vida azarosa” de Adelina Munro, que pasó toda su vida en el seno de una familia de buen pasar económico de Buenos Aires y luego en el mundo diplomático europeo por su padrastro, el conde Bottaro Costa. También recordamos que ésta Adelina viajó a Europa en 1906, cuando sólo tenía 10 años y no se registra que haya regresado nunca a Buenos Aires, por lo que nunca habría conocido el lugar que llevaría su nombre.

Algunos inclusive afirman que el nombre Adelina no existe en familias de origen inglés, sino que más bien proviene de la península itálica.

Hay algunos otros documentos para agregar a esta nota, pero creemos que su extensión no permite consignarlos, en este momento. Pero deseamos, finalmente, que sea un testimonio de recordación y homenaje a Ramón Miranda, quien hizo del estudio de la Historia, en particular de nuestra zona, una pasión desinteresada de reconocimientos o económicos.

Miguel Ángel Lafuente
Secretario de la
Junta de Estudios Históricos
de Villa Adelina y Boulogne.

Link Permanente:http://www.sprensalibre.com.ar/index.php?id=3447


domingo, 8 de abril de 2012

Galería fotográfica



En un festejo de cumpleaños:
1-Sr. Ferro,
2-Sra. de Oliva,
3-Dr. Primo Carrara,
4-Sra. de Carrara,
5-Quien esto publica,
6-Sra. Elsa de Reynaldo,
7-Eugenio Parodi
8-Sra. de Parodi

Mi casa de Los Fortines 3043
(Hoy Paraná 6643)

Con mis amigos Roberto
Pierotti, el "galleguito"
Menéndez y Alberto
"Tito" Font
en la Unión Vecinal


En Luján con mis amigos "Pichi" Intorno, Italo Gallo y "Beto" Parasiuk


Doble click en las fotos y las verás ampliadas

Ramón Miranda

Vivió en Villa Adelina a partir de 1948 y hasta el momento de su fallecimiento el 19 de octubre de 2003, en su domicilio de la calle Perito Moreno 2829.

Contrajo matrimonio el 22 de setiembre de 1948 con Rosa López y no tuvo descendencia. Su sobrino José López, nacido en Tucumán en 1946, arribó a Buenos Aires en 1969 y vivió con el historiador hasta el momento de su muerte. Le debemos a López la información biográfica, muchas fotografías de Miranda y recuerdos que nos trasmitió, por todo el tiempo que vivió en su casa. Éste es además el poseedor y custodio de la biblioteca del historiador, que está compuesta por más de tres mil volúmenes, especialmente libros de historia, de filosofía, enciclopedias y otras obras de consulta.

Lo que se hubiera esperado del serio investigador histórico que fue Ramón Miranda, dueño de una formidable formación humanística y una vida dedicada a esas actividades de modo sistemático, en materia de historia, no fueron llevadas al papel. Algunas de sus tantas historias que recogió a lo largo de sus investigaciones se perdieron inexorablemente con su vida. Poseemos varias fotografías, que lo muestran a Miranda, haciendo uso de la palabra ante diferentes públicos y circunstancias, y en ninguna de ellas se lo ve leyendo su discurso o por lo menos anotaciones a modo de guión o ayuda memoria.

En el Correo Argentino, desempeñó la Jefatura de las sucursales de Olivos, Villa Ballester, San Andrés y San Isidro donde se jubiló en 1988.

En cuanto a las instituciones de bien público en las que participó, Miranda fue miembro fundador del Instituto Histórico Municipal de San Isidro (una foto de la fecha de fundación, nos lo muestra acompañado del ex Intendente Municipal Pedro Llorenz, del periodista Juan Santos Paván, de los historiadores: Jorge H. Lima, Hialmar Edmundo Gammalson, Enrique Williams Alzaga, Bernardo Lozier Almazán, hasta hace un año director del Museo, Biblioteca y Archivo Municipal, Carlos Dellepiane Cálcena y Julio Piñeiro Sorondo).

La comisión de 1972, cuando se formó el Instituto Histórico Municipal.


También fue Miembro fundador de la Asociación Histórico Cultural “San Isidro Tradicional”. En la fecha de su fundación el 17 de junio de 1961, fue designado Vocal, al mismo tiempo que Antonio Barciela (que fue colaborador, en varias notas del periódico Prensa Libre).


En diferentes fechas, Ramón Miranda participó de otras Instituciones, como: Asociación Cultural Sanmartiniana de San Andrés; Instituto Belgraniano de la provincia de Buenos Aires; Instituto Güemesiano de la provincia de Salta; Instituto de Investigaciones Históricas del Fondo de la Legua (institución creada por Antonio Barciela); Instituto Browniano; Academia de Historia de Vicente López; Peña Tradicionalista Santos Vega; Asociación Popular Moreniana de San Fernando; Asociación Mundial de Emigrantes y otras.


Sólo pueden recogerse algunas notas periodísticas o reportajes, por ejemplo el que el 3 de noviembre de 1990 le hiciera a Miranda el director del periódico Pueblo chico, el periodista Daniel Vilches, que luego fue reproducido por otro. En las partes esenciales estas notas dicen:


“La historia de Villa Adelina no se remonta a hechos sucedidos en estas últimas décadas. Sino que su origen proviene de acontecimientos que tuvieron su resonancia en los años de 1806, cuando los gauchos chacareros y quinteros se reunieron en estos pagos para enfrentar la invasión inglesa que se había instalado en el puerto de Buenos Aires. Estos hechos son recordados como algunos historiadores los denominan ‘La Rebelión de los agricultores’ o la ‘Sublevación de la campaña’. En el Gobierno de Martín Rodríguez y su secretario, Bernardino Rivadavia, oficializa en la pulpería del pago, la Posta La Adelina, como puesto de correo y parada de carretas. En 1909 se inicia la construcción de la estación del ferrocarril del tren proveniente de Santa Fe y Adelina era la terminal de un ramal que vinculaba a Buenos Aires con todo el centro de la República. Eso da nacimiento a una nueva urbanización, transformando las quintas, viveros y chacras dando origen a los hornos de ladrillos.


Con referencia al nombre de Villa Adelina, quedó fehacientemente documentado (por Ramón Miranda) que el origen de su nombre proviene de la dueña de la quinta y posterior posta, que muchos viejos habitantes del lugar pudieron recordar (al historiador) que enfrente a la actual estación de servicio de la avenida Fondo de la Legua y Luis María Drago y sobre una construcción de la cancha de golf, en ese lugar había un portal que decía: Quinta La Adelina, y no de la hija (sic) del señor Duncan Munro administrador de ferrocarril, llamada Adelina Duncan. El día 2 de mayo se habilita la estación ferroviaria terminal que por los cambios que esto produce y dado el nuevo carácter que toma esta zona, se considera dicha fecha como el de la fundación de Villa Adelina, apareciendo posteriormente a esta fecha los loteos y las urbanizaciones”.

(Primera parte)


Miguel Ángel Lafuente
Secretario de la
Junta de Estudios Históricos
de Villa Adelina y Boulogne.

sábado, 7 de abril de 2012

Carnaval 1955-Corso de la calle Paraná

Foto tomada en el Corso de Villa Adelina (1955) donde puede verse una  de las carrozas alegóricas que desfilaron en las noches de Carnaval.




En la foto cedida gentilmente por Alfredo Intorno se ven:

1 Álvaro "Lalo" Fernández - 2 Rodolfo "Chiquito" Intorno - 3 Martita Bardelás - 4 Alberto "Tito" Font (semioculto) - 5 Eduardo Rossi - 6 Antonio J. Milec - 7 Raúl González (semioculto) - 8 Alfredo "Pichi" Intorno - 9 Osvaldo Maceratesi - 10 Juan Andrés "Baby" Pantaleón

Si reconocés a alguien más, por favor escribinos o agregá un comentario.

Publicado por Miguel A. Moschiar.