lunes, 29 de octubre de 2018

Periódico "El Imparcial"-Año I N°1-20/08/64

Portada
EL IMPARCIAL
PERIODISMO, ¡FLECHA POTENTE CON PERIFERIA TOTAL CLAVANDOSE ADELANTE, MAS Y MAS ADELANTE! – Arditti Rocha
AÑO I – N° 1 VILLA ADELINA, JUEVES 20 DE AGOSTO DE 1964              Precio del Ejemplar: $ 10.—

PRESENTE JUNTO AL PUEBLO

EL IMPARCIAL sale a la calle con el deseo de hacer crítica objetiva, para ser elemento constructivo en nuestro medio. Queremos ser fuente doctrinaria frente a la colectividad y servir, así, al bien público.
El periodismo honesto y veraz, es la cumbre inflamada donde se forjan las tempestades que reducen los tronos a paveras.
EL IMPARCIAL aspira a ser verbo al servicio del pueblo; que es decir la patria misma. No olvidamos que un periodista deja de  ser un hombre para convertirse en una Idea. Antorcha y Volcán que ilumina y esparce sus cenizas de justicia a los cuatro vientos.
Nada hay igual al poder de la Idea y como la prensa en su voz y su reflejo nada hay igual al poder de la prensa. Por eso consciente de la responsabilidad que asumimos nos ponemos al servicio de la verdad a todo trance. Caer de espaldas ante la fuerza antes que caer de rodillas ante el halago. La amamos como una misión y un sacrificio.
EL IMPARCIAL no olvida que en el imperio de las palabras es a nosotros los periodistas, lo que en el imperio de los hechos es a los hombres del Estado. El periodismo renueva las Ideas, ellos la fundan. El  periodismo es el ministerio de la palabra, ellos, el ministerio de la acción.
Salimos a la calle, presente junto al pueblo, a cumplir una consigna. Por la Justicia, por la Verdad. Sin dobleces ni renunciamientos y como forjadores de realidades. No nos embanderamos en ninguna posición política ni religiosa, pero sí nos embanderamos con el manto sagrado de la Patria.
A nuestros colegas enviamos desde aquí nuestro saludo y nuestro abrazo sincero de amigo.
EL DIRECTOR

Se Inaugura una Cooperativa en Boulogne

En un marco de profundo optimismo y con un lema "FRENTE A LA USURA OTORGA CREDITOS A BAJO INTERES" se inauguró recientemente en Boulogne una Cooperativa que lleva el nombre de la localidad.
El esfuerzo de comerciantes y esforzados vecinos vieron así materializado un viejo anhelo, a la vez que llena una sentida necesidad y que contribuirá, sin lugar a dudas, para el progreso de esa pijante y nueva ciudad.
Por tal motivo se sirvió un lunch en el local crediticio, a la que asistieron invitados especiales y el Dr. Carlos Fauvé, en nombre del Consejo Administrador dirigió breves palabras en reemplazo del señor Donato García, que no pudo hacerlo por una ligera indisposición.
El primer Consejo Administrador de la Cooperativa de Boulogne Ltda. Está integrada por: Presidente, Donato I. García; Vice Pte., Dr. Carlos Fauvé; Vice Pte. 2°, Enrique Bellesi; Secretario, Escribano Armando Ruiz Stagnetto; Pro Secretario, Simón Horbayczuk; Tesorero, Rubén Tiracchio; Pro Tesorero, Alfredo Galdeano; Vocales Titulares, Eusebio Ruiz, Jorge Cappelloni, Alfredo Pagola, Ramón Crego; Vocales Suplentes, René Duffour, José Bunse, Luis Boggio y Nicolás Benedit; Síndico titular EL Dr. Angel Grud y como suplente Marcos Fernández.

CIUDAD DE BOULOGNE  
Desde el 13 de Agosto de 1964

La legislatura de la Provincia de Buenos Aires, ha declarado al actual pueblo de Boulogne Sur Mer, Ciudad desde el 13 del corriente.
A iniciativa del Sr. Diputado Provincial León Kañevsky la legislatura ha dado sanción definitiva al citado proyecto declarando por Ley a Boulogne, Ciudad.
En los fundamentos, el diputado Kañevsky señaló que el pueblo de Boulogne es merecedor de ser ciudad basado por su avance demográfico, como asimismo su progreso industrial y comercial.
La importancia de sus fábricas, las instituciones bancarias, sus comercios florecientes y sobre todo un conglomerado humano que ha dado todo su entusiasmo y esfuerzo en lograr el engrandecimiento de su patria chica.
Hay que destacar que para la sanción de esta Ley, coincidieron todos los sectores que compone la Legislatura Bonaerense votando por unanimidad ambas Cámaras el proyecto de Ley que así declara Ciudad a Boulogne.

Reunión de Vecinos para Combatir la Delincuencia
EN EL CLUB DEPORTIVO ARCA

Ante la ola de asaltos a mano armada que se viene sucediendo en la zona y que ha recrudecido en forma alarmante, un grupo de vecinos del Barrio Tanque y Barrio ARCA, se reunieron en las instalaciones del Club Deportivo ARCA con el objeto de hallar las medidas necesarias y llevar así tranquilidad a ese sector de la población.
Había prometido su asistencia el jefe del Destacamento Policial de Villa Adelina, inspector Ruiz, pero por motivos que damos cuenta en otro lugar de esta edición, no le fue posible llegarse.
Un nutrido grupo de vecinos se hicieron presentes, demostrando el alto sentido de solidaridad que reina ante la impotencia policial, que no cuenta con hombres ni elementos suficientes para combatir eficazmente a la delincuencia que se ha desatado ferozmente en un amplio sector de la localidad.
En caluroso debate ante proyectos presentados entre otros vecinos por los señores Irurita y Le ureiro, se nombró una comisión que se abocará de inmediato al estudio pertinente, para ser elevado a las autoridades.
Dicha comisión quedó integrada por: Presidente: Dr. Nicolás Romeo. Por Barrio Arca: Señores Lu reiro, Irurita, Rosa y Colegari. En representación Barrio Tanque: los señores Antoniello, Levinson, PIñeyro y Trotta. Como asesor el comandante de la Gendarmería Nacional Miguel Angel Osteich.

COMISIÓN DE ESTUDIO PARA LA APERTURA DE LA CALLE PARANA
TAMBIEN PARA TRASLADAR LA ACTUAL ESTACION DE VILLA ADELINA

Las fuerzas vivas de Villa Adelina se encuentran empeñadas en conseguir que la calle Paraná, vía principal de la localidad, tenga el emperio e importancia que se merece.
Con tal motivo se reunieron instituciones deportivas y sociales como así también juntas vecinales para aunar ideas y hacer todo lo que sea necesario para llevar a feliz término un viejo anhelo de la población.
Luego de algunas reuniones, quedo constituida la Comisión que se abocará de lleno al estudio de tan loable inquietud y dirigirse ante quienes corresponda.
Hay una empresa constructora que tomaría a su cargo el traslado de la estación Villa Adelina, habilitándola con los adelantos técnicos modernos y efectuar la abertura que la actual estación divide a la calle Paraná.
La citada comisión quedó así constituida: Ovidio Bertiller, Ricardo Alzad, Ceferino Fernández, Silvino Rodríguez, Alfredo Péculo (h), Francisco Diurno, Saldutti, Juan Briunt. La presidencia la ejerce Francisco Diurno, la secretaría el señor Saldutti y como prosecretario Ricardo Alzad.

lunes, 16 de julio de 2018

Biografía de la Maestra Sra. Zaida Aurora Incetta de Console

        Esta abnegada maestra, educadora de enorme cantidad de jóvenes, hoy adultos de nuestro querido pueblo, nació el 22 de octubre de 1916, en 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Antonio Incetta e Inés Perdoguer, vínculo del cual nacieron siete hijos.

Cursó sus primeros estudios en la Escuela Normal Mixta de 25 de Mayo, graduándose en la misma como Maestra Normal Nacional en el año 1936. Trabajó en su ciudad natal dando clases a niños de la zona, comenzando allí el difícil arte de la docencia.

Se casó en el año 1943 con quien fuera el compañero de toda su vida, el Sr. Tomás Console. De este matrimonio nacieron dos hijos, Tomás e Inés Console, radicándose hasta su muerte en Villa Adelina en la calle Ricardo Rojas 4053.

Comenzó en nuestro pueblo dando clases particulares de apoyo escolar a los alumnos del Escuela N°12 y a adultos sin instrucción alguna, enseñándoles a leer y escribir. Fue maestra suplente en muchas escuelas de la Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires.

Coincidentemente con la inauguración del nuevo edificio de la Escuela N° 12 Domingo F Sarmiento, en 1951, fue nombrada Maestra Suplente y en el año 1953 fue Maestra Titular en la misma escuela, donde, posteriormente, ocupó los cargos de Secretaria y de Vice Directora Interina .

Con ella se formaron cientos de niños que la recuerdan por su carácter fuerte, pero comprensiva y bondadosa, de finos modales y de inmensa paciencia.

Entre las tareas encomendadas por las autoridades del Distrito Escolar de San Isidro y junto con las maestras Fudari de Pascualini y América Rodríguez realizaron una breve reseña de la historia de Villa Adelina como trabajo de investigación en la zona , siendo publicada en el Diario "El Mercurio" recibiendo por ello las felicitaciones de los Directores e Inspectores y cuyo material fue utilizado en el desarrollo del tema, dentro del contenido de los programas vigentes en el nivel primario de las escuelas de Villa Adelina .

Durante 25 años como docente y tras ardua labor como educadora, marcó a niños, que hoy son maestros, técnicos, empresarios, profesionales, trabajadores. Siendo para ellos no sólo maestra, sino consejera y amiga, ayudándolos a ser personas de bien y a otros para que alcanzaran una profesión superior.

En el año 1978 se jubiló en la misma Escuela N° 12 donde ejerció la docencia durante 25 años al servicio de los niños de nuestro pueblo. Anteriormente y paralelamente crea con un grupo de compañeras el Instituto Privado Manuel Estrada, que aún se encuentra en funcionamiento.

Inquieta y siempre activa, abierta hacia los niños, dedicó toda su vida a la docencia. Su trabajo era silencioso. Para ella todos los alumnos eran buenos. Innumerable cantidad de varones y niñas hicieron su ingreso al secundario merced a la ayuda que la maestra Console les brindara analizando y explicándoles el famoso Manual de Ingreso.

Durante toda su larga trayectoria educativa, realizó múltiples cursos de perfeccionamiento docente, que le permitieron estar acorde con nuevas técnicas de enseñanza.

Incansable dentro de la escuela, organizó con sus alumnos, coros, manualidades, dibujos, pinturas, cuando en aquellos tiempos no existían ni profesores ni talleres, ni maestros especiales que ocuparan esos puestos.

La maestra Console dictaba clases de ayuda escolar para niños y adultos indistintamente, en su domicilio de Villa Adelina, después de su horario de clase, convirtiendo su casa en otro pequeño colegio, donde no solo recibía a niños particulares, sino que dictaba clases gratuitamente a los más carenciados, brindándoles alimentos a muchos de ellos.

Por un hecho fortuito del destino, su casa y su pequeña escuelita se encontraban en Villa Adelina Sur, del lado de Vicente López, y a tan solo 50 metros, de la Escuela N° 12 de Villa Adelina Norte, Partido de San Isidro, donde desarrolló toda su actividad como maestra rentada, o sea que trabajó simultáneamente en ambos partidos .

La señora Zaida, o maestra Console como la llamábamos, murió el 12 de diciembre de 1993, después de una larga enfermedad. Sus restos descansan en el Cementerio de Olivos, Partido de Vicente López. Ese día, el de su deceso, cumplía 50 años de casada.

Como vecino, como alumno y como historiador no puedo dejar en el olvido a tan extraordinario ser como persona y docente de alma, que tanto bien prodigó en nuestro pueblo.

En mérito a todos estos antecedentes, es justo y merecido el homenaje a realizarse por deuda de gratitud por la Municipalidad de San Isidro, por los vecinos, alumnos y amigos imponiéndosele el nombre de esta abnegada maestra a una Plazoleta de Villa Adelina como reconocimiento por todo lo que ella representó en el sentir de este pueblo, siendo parte de nuestra historia en esta localidad.

"Los hombres no debemos olvidar a nuestras mujeres que forjaron la historia".

Conclusión:
Solicitaré al Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de San Isidro imponer el nombre de Zaida Aurora Incetta de Console a la Plazoleta ubicada en Av. de Mayo y Cosme Argerich y una placa recordatoria, para inmortalizar su memoria salvando el inciso d) del Reglamento que establece "que en ningún caso podrán designarse calles o lugares públicos con nombres de personas antes de transcurridos diez años de su fallecimiento".

Siendo este, un hecho histórico y no político que en nada modificará el transcurrir del tiempo, accediéndose a lo peticionado, tal cual lo efectúan otros municipios.

Sigue una firma y una aclaración que dice: René D. Arditi Rocha - Miembro titular de la Sociedad Argentina de Historiadores.

TEXTO DE LA PLACA RECORDATORIA: 
"PLAZOLETA
Maestra Zaida Aurora Incetta de Console.
En homenaje a su fecunda labor como docente
22.10.1916 - 12.12.1993"

"SUGERENCIA AL SEÑOR INTENDENTE DE SAN ISIDRO

        Hacemos llegar nuestra inquietud al Dr. Melchor Posse y damos a conocer la loable actitud del Sr. René Arditi Rocha, quien tiene la iniciativa de homenajear a la desaparecida Maestra Console, quien fuera educadora de gran cantidad de gente, hoy adulta, que vive en Villa Adelina, además cabe recordar que llegó a desempeñarse como Directora de la Escuela N° 12.
        Al igual que lo hiciera con la Maestra Rosales, en esta oportunidad Arditi Rocha quiere dar el nombre de Maestra Console a una plazoleta, sita en Av. de Mayo y Argerich, que por más pequeña que sea, lo importante es el reconocimiento que quedará por siempre, grabado en una placa.
        Esperamos que su inquietud encuentre eco para ser llevada a cabo sin más demora y se cumpla la iniciativa de homenajear a nuestros antepasados, a quienes no debemos olvidar."

Diario Imagen. Septiembre de 1994.

REITERACIÓN DE SOLICITUD ANTE EL H. C. DELIBERANTE DE SAN ISIDRO

"Villa Adelina, 21 de julio de12008.
Sr. Presidente del Concejo Deliberante Municipalidad de San Isidro
S/D

         Ref.: Reiteración de mi anterior solicitud. 
         Expte.048.HCD 95.
       
         Me dirijo a Ud., en mi carácter de vecino e historiador, para elevar los antecedentes de la que en vida fuera la ilustre y abnegada maestra Sra. Zaida Aurora Incetta de Console.
         Habiendo transcurrido, desde la fecha de su fallecimiento, el 12 de diciembre de 1993, a la fecha, casi quince (15) años. Cumpliendo sobradamente con la obligatoriedad del Decreto que establece que deben transcurrir diez (10) años.
        Motiva además esta solicitud que el año 2009, es el centenario de Villa Adelina, el 29-3-2009.
        Los fundamentos ya fueron presentados por ante ese Concejo Deliberante, acompañando fotocopia de ello.
        Queriéndole realizar el correspondiente homenaje, para la fecha del centenario, con la Dirección de Cultura de V Adelina.
         Saludo a Ud. muy atentamente"
         Sigue una firma y una aclaración que dice: René D. Arditi Rocha

HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE SAN ISIDRO

Ref. Expte. 159-HCD-2008.-
San Isidro, 23 de diciembre de 2008.-
Al Sr. Intendente Municipal
Dr. Gustavo Posse
S/D

        Tengo el agrado de dirigirme al Sr. Intendente, con el objeto de comunicarle que el Honorable Concejo Deliberante, en su VIGESIMA CUARTA REUNION - OCTAVA SESION EXTRAORDINARIA de fecha 22 de diciembre de 2008, ha sancionado la COMUNICACIÓN N° 130, cuyo texto transcribo a continuación:


COMUNICACIÓN N° 130

ARTICULO 1°.- El Honorable Concejo Deliberante vería con agrado que el Departamento Ejecutivo se dirija a la Comisión Asesora Ad-Honoren a los efectos de evaluar la posibilidad de designar con el nombre "MAESTRA ZAIDA AURORA INCETTA DE CONSOLE" a la plazoleta ubicada entre las calles Av. De Mayo y Argerich, de la Localidad de Villa Adelina.
       ARTICULO 2°.- Comuníquese al Departamento Ejecutivo, etc.
Siguen firmas y sellos que dicen:
José María Amado-Secretario-Honorable Concejo 
Deliberante-San Isidro.
Julia Rita Kuzis -Presidente -Honorable Concejo
Deliberante-San Isidro
Hay un sello ovalado que dice:
H. Concejo Deliberante-San Isidro.
 
"Villa Adelina-Unida por Cien Años de Historia", René Dardo Arditi Rocha (2012)-pág. 167/169


domingo, 4 de marzo de 2018

Recuerdos de la Sra. María Esther Aboud de Pastori

Fecha: 05/02/09 19:22:47
Para: recuerdosdeadelina@gmail.com
Asunto: 82

Hola queridos Tere y Miguel!!!

Mi nombre: María Esther Aboud Karam de Pastori. Tengo 87 años y medio. Nací en Capital Federal en el barrio de Retiro -Cerrito 1575- y llegué a Villa Adelina en el verano de 1927.

Mi padre, Elias Jorge Aboud Karam; había comprado el terreno en el cuál está edificada mi casa, a Don Juan Lupi, quien en ese entonces era el representante de la Cía. General de Tierras que se encargaba del loteo de la zona y quien tenía instalado el único teléfono con que contaba la zona, al cuál cualquier familiar de los vecinos podía llamar en caso de suma urgencia y él o su familia tenían la deferencia de acercarse y dar el mensaje.

La calle, hasta ese momento sin nombre- hoy El Indio- , nacía en una gran quinta que tenía su entrada por la Avda. Bernardo Ader y si mal no recuerdo le pertenecía a la familia Savio. Tanto la calle El Indio como Paraná fueron asfaltadas en el año 1938.

Como mis padres trabajaban en pleno centro, seguí concurriendo al mismo colegio desde la etapa de Jardín de Infantes: Las Adoratrices, ubicado en Suipacha y Arroyo, que con el correr de los años sufrió los daños de la voladura de la Embajada de Israel.

Desde casa, veíamos salir el tren a la altura de los galpones de Boulogne. Máquinas a vapor que estremecían la estación al arribar al andén de Villa Adelina. Los coches de pasajeros tenían dos clases: primera y segunda. El abono mensual era de $5,80.

Como las calles eran de tierra, durante los días de lluvia para llegar a la estación utilizabamos zapatos viejos para no estropear con tanto barro los zapatos en buenas condiciones.

Adivinen donde dejábamos estos zapatos; Si!!! debajo del banco de la sala de espera para damas de la estación Villa Adelina. Y al regreso a las 20:30 horas LOS ENCONTRABAMOS!!!

Otra curiosidad: Desde la estación Villa Ballester hacia San Isidro corría un tranvía, el cuál tomabamos desde Boulogne para llegar al cementerio de San Isidro (Alsina y Haedo) ya que por ese entonces 1931, todavía no existìa el Cementerio de Boulogne.

La provisiòn de leche era por demás fresca: de la vaca al consumidor. Manzana por medio en los fondos de mi casa estaba ubicado el Tambo de la familia Alvarez quienes nos vendían a diario la leche recién ordeñada.

Bueno por hoy suficiente, espero queridos amigos que estos pequeños recuerdos de una anciana, les haya servido para colaborar un poco más con las historia de nuestra hermosa Villa Adelina.

Nuestro sincero agradecimiento para Alicia Pastori y su mamá,
Tere y Miguel.

martes, 23 de enero de 2018

El Sabor de la Pasión

La capacidad de sentir, reconocer y expresar un muy amplio espectro de emociones, desde las más burdas a las más refinadas -que es en definitiva lo que caracteriza a un buen actor-, no puede desarrollarse con nobleza ni irradiar un efecto conmovedor sobre el público si no hay un amor y un disfrute intensos del oficio por parte de quien lo ejerce. "Dos tablas y una pasión" han definido siempre los ingleses al teatro. Roberto Carnaghi, uno de los actores más talentosos de la Argentina, pertenece a esa raza de intérpretes atravesados por la pasión tiene más de cuarenta años de trabajo sobre los escenarios, en la televisión y el cine y nada puede mermar su sanguíneo entusiasmo, su disposición a enfrentar al toro cada día con la misma energía que desplegaba allá en sus comienzos en San Isidro, cuando se inició con 17 años en el teatro de una Escuela de Comercio dependiente de la municipalidad del partido. Tal vez esa exuberancia le venga en parte de la cepa italiana que le trasfundió su padre -y en verdad su histrionismo hace recordar a menudo al de actores como Sordi o Gassman-, pero igual ardor podría reclamar para sí la vertiente española de su prosapia, que procede de la madre. En todo caso, la mezcla ha dado en este caso un excelente resultado. 

Pero, sin perjuicio de la impronta genética, el amor por la interpretación que manifiesta Carnaghi es un típico caso de apasionamiento desarrollado sobre el propio campo de pruebas de la experiencia, porque, como confiesa con esa franqueza y simpatía que lo acompañan a toda hora, no hubo en el niño que fue uno de esos actores en cierne que esperan ser descubierto por el ojo avizor de un experto. No, él califica su incorporación al teatro como una casualidad, uno de esos clásicos encuentros a ciegas en los que no puede anticiparse lo que va a ocurrir.


A la edad que ingresó al teatro ya trabajaba en Grafex, una empresa que fabricaba los cuadernos Gloria, Éxito y otros objetos escolares. Ganaba bien y sabía que, de continuar en la firma, como ocurría por entonces, hubiera llegado a un puesto gerencial del que se habría jubilado a la edad correspondiente. Pero no estaba conforme con su probable destino. Le gustaba mucho leer, oír buena música y comprarse libros de pintura y tenía la ilusión de encontrar para su vida un proyecto distinto. Fue en esa instancia de insatisfacción que un amigo de Villa Adelina -localidad a la que se mudó a los 4 años, después de haber nacido en AveIlaneda, cerca del Mercado Viejo- le propuso ingresar a un teatro escuela de San Isidro. La idea era formar gente en esa entidad para ir montando espectáculos en estaciones, plazas o villas de emergencia de la zona, como la famosa Cava. En esos lugares juntaban cientos de personas por función los fines de semana. Era entre los años 1959 y 1960.

Al principio no actuó. Como era hijo de un carpintero milanés que sabía trabajar con habilidad la madera aprovecharon los conocimientos que había aprendido junto a su padre. Pero poco a poco se fue acercando a la actuación. La primera obra en que intervino fue en El herrero y el diablo, obra de Juan Carlos Gené inspirada en un capítulo de Don Segundo Sombra, novela de Ricardo Güiraldes. Hacía el personaje de San Pedro, que en esa versión vestía de gaucho. A esa altura, la escuela teatro ya tenía una sala con 300 asientos que había entregado la municipalidad, ubicada en lo que hoy es el Juzgado de San Isidro. Recuerda entre sus compañeros de esa época a Aarón Korz, Hugo Midón, Roberto Perinelli, María Julia Bertotto. Entre los directores que contó el grupo estuvieron Osvaldo Demarco, Hubert Haroldo Copello y Camilo Da Passano, con el que actuó en la obra En familia, de Florencio Sánchez.

 

Da Passano, quien desde el principio le vio condiciones de actor, fue el que le aconsejó ingresar a la Escuela Nacional de Arte Dramático, paso que dio en 1963. Allí estudió los cuatro años que duraba la carrera y tuvo a profesores tan relevantes como Fernando Labat, Osvaldo Bonet, Maria Rosa Gallo, Alfredo Alcón, Ernesto Bianco, Enrique Ryma, Saulo Benavente, Luis Diego Pedreira y Néstor Nocera, de quien dice que "sus clases eran una misa". En el verano de 1966, faltándole un año para terminar la carrera y ya totalmente convencido de que sería actor -porque hasta comienzos del segundo año no se sentía aún muy seguro-, fue convocado para trabajar en Los batifondos de Chioggia, pieza de Carlo Goldoni realizada en El Botánico. "Hacía un pescador que decía tres bocadillos. Más que nada me necesitaban, a mí y a otro muchacho, para que moviéramos los carros en escena. Pero fue mi debut profesional, el que me permitió ganar mis primeros pesos con el teatro", evoca con cariño. 

EI primer personaje importante en la nueva etapa y con el Grupo del Sur fue bajo la dirección de Carlos Gorostiza en EI mundo de Schoilem Aleijem. Más tarde en el ABC participo de la comedia Qué tal te trata la vida. Allí lo vio Carlos Gandolfo, quien lo invitó para que trabajara en Salvados, una pieza de Edward Bond que, debido a una prohibición del gobierno de Onganía, duró sólo unos días en cartel. En el Conservatorio, Carnaghi se había formado en los métodos más clásicos de la actuación y nunca renegó de esa preparación que le proveyó de instrumentos muy útiles en distintas épocas de su carrera. Pero, ingresar en la constelación creativa de directores como Carlos Gandolfo, Agustín Alezzo, Augusto Fernandes y otros, que constituían claramente la veta más renovadora del teatro argentino, lo llenó de una inmensa alegría.

"Fue tanto mi entusiasmo cuando me llamo Gandolfo que dejé Luces de Bohemia, que se representaba en el Cervantes -cuenta-. Allí hacía de soldado tres o cuatro, no sé, pero ganaba un sueldo que me permitía sobrevivir. Ya estaba casado y tenía mi primer hijo. Pero, mi deseo de construir un nuevo horizonte actoral pudo más y me arriesgué. Mis amigos de entonces me decían que estaba loco, que podía quedarme sin trabajo en poco tiempo y que apenas si iba a ganar plata. No les faltaba razón. Salvados duró apenas unos días, pero esa decisión hizo que me internara en un camino distinto, más rico en muchos aspectos. En ese instante, como en otros de mi vida, primó la pasión. Y frente a ella no dudé".

Con Gandolfo, Carnaghi estuvo unos tres años. En 1970 trabajó por primera vez en el Teatro San Martín en Romance de Lobos, de del Valle-Inclán, bajo la dirección de Alezzo y con un elenco de lujo: Alfredo Alcón, Milagros de la Vega, Hedy Crilla, Fernando Vegal. Interpretaba un papel pequeño y lo acompañaban en papeles similares Leonor Manso, Antonio Grimau y otros intérpretes que también estaban en los comienzos de su carrera. Luego, intervendría en El enemigo del pueblo, de Ibsen, en la versión dirigida por Roberto Durán e interpretada por Ernesto Bianco, Héctor Alterio y Osvaldo Terranova. Entretanto, y para sobrevivir en los tiempos donde la profesión de actor dejaba baches y paréntesis, vendía libros. Antes o después de eso, y como lo relató en otro reportaje, vendió también perfumes. "Cuando nació mi hija Paula, la segunda de mis tres hijos, yo tenía proyectos para hacer televisión, teatro y una película, y en diez días se cayó todo. Estuve seis meses sin trabajar, hasta que un amigo me ofreció vender artículos de perfumería. Y, por supuesto, acepté. Ahora que lo pienso, podría haberme quedado en esa empresa (risas). Ganaba bien, pero se impuso el amor al teatro".

Por esos años de saltos y discontinuidades trabajó también con Onofre Lovero, Virginia Lago y Héctor Gióvine en una comedia musical política, La murga, de Pedro Orgambide, que debió ser levantada ante una amenaza de la Triple A de volar el teatro donde se montaba. Con los mismos actores y Durán actuó en Tío Vania componiendo el personaje de Teleguin. Por esa época, y alentado por Alberto Ure, comenzó además a hacer distintas publicidades y se hizo una cara conocida en la televisión.

Lo que siguió casi enseguida son los dos años en la revista del Maipo junto a Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Ethel Rojo, Tristán, Adolfo García Grau, Osvaldo Pacheco. Hay una verdad indiscutible: Roberto Carnaghi ha sido siempre un artista de hacer apuestas fuertes. A pesar de interpretar en su carrera toda clase de grandes autores en comedia, drama o tragedia -Shakespeare, Chejov, del Valle-Inclán, Brecht, Ibsen, Shaw y otros, entre los clásicos, nunca le sacó el cuerpo a las obras de comicidad más ligera. Su participación en estos días en una obra como La jaula de las locas, que le cae como anillo al dedo a su formidable histrionismo, es un ejemplo de ello. Cuando otros actores, por prejuicio o por falta de ductilidad, no se adscribían a ese género, él lo recorría con plenitud y tratando de disfrutarlo con todos los sentidos. "No me arrepiento para nada de una experiencia como la del Maipo -dice-. Es posible que los textos de esas revistas fueran de mala calidad, pero el trabajo que hacían los cómicos para hacer reír al público, para crear situaciones graciosas, era realmente muy profesional. Se aprendía mucho viendo cómo esa gente se relacionaba con la platea. A mí el pasaje por ese género me dio mucho training".

Es evidente que a Carnaghi le tiraba sin embargo el otro teatro, porque podría haberse eternizado en la revista y no lo hizo. Ni bien le apareció una nueva propuesta en el San Martín dejó el Maipo y se fue a trabajar con Gianni Lunadei y Miguel Ligero en una obra de la Comedia del Arte, ganando sólo la mitad de lo que percibía en la sala de la calle Esmeralda. A ese episodio laboral, le siguió en el mismo teatro una hermosa experiencia en el Cyrano de Bergerac junto a Ernesto Bianco. En la versión que interpretaba este actor -fallecido por ese tiempo- hizo de un poeta y un personaje llamado Montfleury. AI año siguiente, al ser Bianco reemplazado por Enrique Fava, compuso el Ragueneau. Fue después de esa labor que Kive Staiff lo convocó, entre 1977 y 1978, para el elenco estable del teatro en donde estuvo hasta 1990, año en que ese cuerpo fue disuelto por Emilio Alfaro. Su última actuación en ese periplo por el teatro municipal tuvo lugar en Morgan, una obra de Griselda Gambaro en la que tuvo a su cargo el protagónico.


Mientras estuvo en el elenco estable trabajaba también con Tato Bores, con quien colaboro en once temporadas de televisión haciendo distintos personajes que le dieron una enorme popularidad, entre ellos aquel famoso corrupto capaz de venderse en cuestión de segundos al mejor postor. Al San Martín volvió sobre finales de la década del noventa y a partir de esa fecha actuó en infinidad de ocasiones: La resistible ascensión de Arturo Ui, Discepolín y yo, La profesión de la señora Warren, Rey Lear y otras. El trabajo en la obra de Bertolt Brecht le valió un ACE de Oro. La actualidad lo muestra a Carnaghi en un tramo particularmente brillante de su carrera y de absoluta versatilidad. A sus celebrados y recientes trabajos en televisión -esa perla que fue el mayordomo de La niñera y el Lisandro de Montecristo, agregó en teatro su Gloucester en Rey Lear- muy elogiado por la crítica, a diferencia de la puesta de Lavelli- y el actual Albino de La jaula de las locas. Las obras de teatro en las que intervino Carnaghi en su carrera superan las sesenta.

No reniega del éxito, pero como todo nombre inteligente sabe que el oro de hoy puede ser el barro de mañana ya que la estabilidad no es el rasgo dominante en el gremio de actores, uno de los que más desocupados tiene. Lo que más le gusta de su actual etapa -más allá de ejercitar con todo el oficio y en cuerdas tan distintas y gratificantes- es la posibilidad de ofrecer con su trabajo miradas que puedan enriquecer el análisis de la realidad. La pasión de Carnaghi por su profesión no es un sentimiento egoísta que se consume en su propio fuego, es un rasgo de su personalidad que alimenta también una fuerte sensibilidad social, una preocupación por lo que le ocurre a los demás.

Refiriéndose al personaje de Lisandro comenta: "Lo que me gusta del trabajo en la televisión es la posibilidad que da de hacer crecer a un personaje. En casi 150 capítulos como tuvo Montecristo, pude probar mucho e ir cambiando la dimensión del Lisandro. De entrada hablé con los autores y les dije que quería hacer un personaje pleno de matices, no un malo a ultranza, un malvado estereotipado, porque creo que eso no le interesa a nadie. Lo más inquietante, lo más estremecedor de un torturador y asesino como el que interpreté es que tiene el aspecto de cualquier persona normal, la apariencia de un ser humano como todos. Es un tipo que puede estar sentado al lado tuyo en un colectivo y resultar agradable. Y hasta contarte chistes. Es alguien al que le pueden gustar los chicos y querer a su mujer. El Hitler que nos muestra Bruno Ganz en La caída no tiene aspecto de monstruo, ¿No es acaso un nombre que ama a su mujer, Eva Braun, ya que le caen bien los niñitos de ojos celestes? Bueno, estos tipos siguen estando entre nosotros. Lo bueno de un programa como Montecristo es que puede ayudar a afinar la percepción, a alertar sobre la necesidad de abrir bien el ojo y conocer más a fondo a las personas. Esto es muy importante, sobre todo a la hora de votar o tomar decisiones importantes en la vida, porque de pronto aparece alguien muy simpático y nos olvidamos de lo que fue, de lo que hizo, de que estuvo complicado en cosas muy feas."

"Y esto es fundamental, porque en lo que decidamos en el presente nos va el destino de la sociedad, del mismo modo que en la defensa de la ecología nos va la vida del planeta -añade-. Este es un país al que lo desvalijaron, en el que hay millones de desocupados todavía. Y les va a llevar tiempo reconstruirlo, ¿pero cómo lo vamos a hacer? Cuando se habla de solucionar el tema de la delincuencia, ¿qué medidas pensamos tomar? La delincuencia no se soluciona poniendo más policías en la calle o aumentando el número de coches patrulleros. Se soluciona con trabajo y educación. La persona que carece de futuro desprecia su vida. Entonces, ¿cómo podemos pensar que va a respetar la nuestra? Un chico que está a las tres de la madrugada en la calle y duerme allí, ¿qué pensamos que va a ser, un médico? Tenemos varios millones de personas que están por debajo del índice de pobreza. Y otros cuantos que no viven espléndidamente, sino que oscilan entre la soga en el cuello o una sobrevivencia más o menos tolerable. Los que viven extraordinariamente bien no son más de dos millones. ¿Vamos a dejar que todo esto siga así? Con soluciones parciales no vamos a ningún lugar, necesitamos que se arreglen los problemas de toda la sociedad.

Por eso digo, que mientras trabaje en proyectos que contribuyan a hacer pensar seriamente a la gente me siento mejor como actor. Creo que el sentido de esta profesión está en hacer divertir a las personas -y eso me parece muy saludable, muy bueno-, pero también en hacerlas pensar."

Roberto Carnaghi cuenta que siendo grande se enteró de que su madre, Ernestina Paula, una mujer nacida en Saladillo, había sido en el campo donde vivía una gran jinete. "Sí, la Potola, en las noches de luna salía a cabalgar con el caballo y con un látigo bajaba las perdices que después llevaba a la casa", le contaba una tía suya al actor. La imagen de esa certera cazadora, moviéndose nocturna y grácil como una gasa al viento, es fuerte y acude con frecuencia a la mente de Carnaghi. El látigo con el que cualquier actor atrapa la vida es su imaginación, esos ojos alucinados de la mente con los que penetra en las intimidades de otras almas, las hace suyas recreándolas y las ofrece al público para que las mire de otra manera. Con más profundidad o más poéticamente, que después de todo de eso trata el arte. Eso hace Carnaghi como actor apasionado. Y del otro lado del escenario, se lo agradecemos.

Alberto Catena
Fotos: Gisele Romio

(en Revista Cabal-Mayo/Junio 2007-Pág. 22/25)

viernes, 19 de mayo de 2017

San Isidro - Los colectivos

En 1935 se inauguró la línea 24 con un recorrido inicial sólo local, que iba de San Isidro a la Estación de Villa Adelina. No hay dudas que entró pisando fuerte al empezar su actividad con 40 coches, un parque excepcional para la época, y un recorrido tan corto, pero poco después lo alargó llevándolo desde las Barrancas de San Isidro hasta las de Belgrano.

Cambió su número, que pasó a ser el 230 y también su denominación, convertida en "La Primera de Munro", que era una de las localidades de su recorrido. Después se extendió hasta el centro, cambió nuevamente su número, para ser la 130 actual. También anuló el tramo de Boulogne a las Barrancas de San Isidro e incluyó un ramal por el Acceso Norte, con lo cual no queda ya relación alguna con la 24 inicial.
 
La línea 2, que también salía (y sigue saliendo) de San Isidro para ir hacia la capital por la antigua Avenida Aguirre, hoy Libertador, pasó a ser la 68 en 1937.
 
Poco a poco empezaron a entrar a San Isidro líneas de distinta procedencia sin terminal en el Partido. La Panamericana es la principal vía de comunicación en este sentido. Las empresas locales también se extendieron hacia afuera, y no hay ya ninguna que limite sus recorridos sólo al área de San Isidro. La última que quedaba -era la antigua 7, desprendida de la 8, luego 707, "General San Martín", que hoy está ramificada en tantos recorridos indicados por carteles de distinto color (verde, azul, blanco, rojo y amarillo) que le quedan ya pocas alternativas dentro del clásico sistema "cartelito de colores". Además, agregó nuevos números de concesión al 707 original. La otra parte de la 8 también cambió, transformada en 333 y con recorridos distintos, pero ésta heredó el color original y conservó su título: "La Primera de San Isidro".
 
La estación de Martínez fue en su momento una terminal que concentró más líneas de colectivos que cualquier otra estación de San Isidro, y lo curio­so es que casi todas -si no todas­- llevaban a los mismos barrios. La 2, la 5 y la 6 llegaban a la extinta Squibb o su vecina Sono Film. La 1 no andaba lejos. De ella subsisten hoy la antigua 5 (hoy 234) y la 1, (314), todas con recorridos amplios y diversificados.
 
De las empresas veteranas de los años 30, la 4, "Labor", hoy absorbida por la 343 (ex 1), que iba hasta Liniers, tenía unos vehículos distintos, unas mi­niaturas de ómnibus. La 1, luego 143, y ahora 343, se inició en 1935 yendo al mismo punto pero su terminal no es­taba en San Isidro sino en el Tigre. La 4 conservó siempre sus colores originales, azul y rojo, no así la 343, que nació negra y blanca pero desde tiempo cambió por azul y negro con ribetes blancos conservando su nombre primitivo de "Compañía Noroeste".
 
En 1950 se habilitó en el Partido, con terminal en las avenidas Centenario y Márquez, la "Costera Criolla", como se le sigue llamando a la línea que es "Transportes La Plata", ex 10, actual 338, que en sus primeros tiempos tuvo muchas dificultades para cumplir un servicio que era deplorable por tres razones concurrentes: la empresa tenía sólo 16 coches (muchos siempre fuera de servicio) para un recorrido tan largo como es el de La Plata y sin puentes sobre las vías ferroviarias (5 barreras, sólo hasta Morón). Sus frecuencias de salida no bajaban, por horario, de los cuarenta minutos entre servicio y servicio, pero normalmente había que esperar que llegara el primero para embarcar. Para peor el plantón se hacía a la intemperie, porque ni un miserable refugio protegía al pasajero. Se llamaba entonces "Reconquista".
 
Los colectivos cambian de número, de recorrido, de color y de propietarios. Las líneas se fusionan, se amplían o desaparecen. El tiempo, la técnica y las necesidades los han hecho inmensos. No queda hoy más que el recuerdo de aquellos modestos Chevrolet de ocho pasajeros sentados y algunos agachados (nunca parados, salvo que fueran ena­nos) que paraban a mitad de cuadra o esperaban al rezagado que venía a la carrera para no perderlo, y los días de lluvia hacían de cualquier puerta una parada.
 
Pedro Kröpfl en su libro "La Metamorfosis de San Isidro"